“¿Cómo es posible que haya estado en los Infiernos? Es imposible, no, misterio... (Love of Lesbian).
Pensábamos que sabíamos lo que era el juego, pero ayer descubrimos que podíamos ir más allá: Hemos ido a Los Infiernos.
Cinco coches aventureros, diecisiete personas jugonas de diferentes nacionalidades y sus respectivos disfraces fuimos a parar a esta pedanía de Torre Pacheco perteneciente a la Comarca natural del Campo de Cartagena.
Nos interesamos por el porqué de ese nombre tan peculiar y decidimos preguntarles a los habitantes del lugar, los cuales no pudieron esclarecer nuestra duda. A pesar de esto, nos dijeron varias teorías: que alguien salió mal parado al pasar por allí y dijo: “¡¡Esto es un Infierno!!”, que hace un calor de muerte… Nosotros opinamos que Lucifer nació allí y todos los aldeanos eran hijos del Demonio.
Decidimos hacer una representación de nuestra teoría de los orígenes del lugar y presentarnos vestidos de diablos. Temíamos que la gente no nos aceptara ni entendiera nuestro sentido del humor, pero todo lo contario, fuimos recibidos con entusiasmo y jolgorio.
Nada más llegar nos unimos a la celebración del cumpleaños de una “jóvena inferniense”, nos hicimos fotos con el cartel y buscamos un buen lugar para tomar un piscolabis. Encontramos una sombra en la “plaza” “principal” del “pueblo” en la que había “columpios” (dos). Más tarde, para aportar nuestro granito de arena a la economía infernal, fuimos al Bar Los Infiernos. Los bocadillos estaban buenísimos y los dulces, dulcisiosos. Jugamos al futbolín y nuestras féminas captaron la atención de los “mozos” allí presentes.
Tuvimos la suerte de conocer al que podemos llamar nuestro Padrino, que encendió la mecha del juego. En primer lugar apareció un nieto montado en un carro llevado por Napoleón (un pequeño Equus ferus caballus, científicamente llamado pony), el cual nos invitó amablemente a conocer aquellos “parajes” (invernaderos). Por si fuera poco, apareció otro nieto más joven con un gran Equus ferus caballus (científicamente llamado caballo). Nuestros disfraces y la presencia de estos bellos animales atrajeron la atención de una inglesa que estaba muy orgullosa de vivir “in Hell”.
De repente, nuestro Padrino apareció en su fragoneta dispuesto a guiarnos hacia dos nuevos lugares: El Limbo y El Purgatorio. Allí poco había que ver, pero nos sirvió de escenario para representar nuestra particular visión sobre cómo se vivía allí antaño.
Con tridente en mano y juego dado, esta historia se ha acabado...
FIN.
más fotos en:
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Madre mía, cuando se publique el video de presentación!!!!
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